Aleluya a nuestro Dios, por la fuente de vida, que el Cordero de Dios por nosotros murió. Del pecado nos libró con su sangre preciosa; todas las transgresiones del mundo llevó.
No hay otro poder, nadie puede salvarnos; Jesucristo por su sangre nos libra del mal;
en su cuerpo él llevó todos nuestros pecados, salvación nos conceda, corona y mansión. Aleluya, Aleluya,
con triunfo cantad! ¡Aleluya,
alabad al Cordero de Dios!
2
¡Aleluya a nuestro Dios! cantarán las naciones redimidas por él.
En el reino de Dios reinarán
con nuestro Rey, vivirán para siempre; palmas de victoria
en las manos tendrán.
3
¡Aleluya a nuestro Dios, aleluya para siempre! cantaremos allá,
en la Santa Ciudad; con el fiel Salvador
y sus santos millares, ¡para siempre aleluya, al Cordero de Dios!