en una cruz la cuesta del dolor; llegando a su fin, tendido allí quedó, sus manos traspasaron
y al Padre él oró.
1er. CORO: ¡Perdónales mi Padre! que no saben quién soy, que acepten esta sangre que derramando estoy; que vean claramente mi triste situación, que por salvarles su alma me encuentro donde estoy.
2
La noche se cubrió de luto
y de pavor,
en densa obscuridad
se vio Jerusalén;
la vida de un varón, allí se condenó, muy solo se encontraba, orando en aflicción.
3
Colgado allí sintió profunda sensación, sus manos y sus pies hinchados de dolor; también atravesó
lo amargo en su pasión, angustiado clamaba, perdónales Señor.
4
Todo se conmovió la tarde del dolor, el cielo en su esplendor
de manto se cubrió;
la tierra en su temblor
los muertos descubrió,
y el velo del Santuario
por medio se rompió.
2do. CORO: Recibe Padre mío, mi Espíritu ¡Oh Dios! aquí queda mi cuerpo colgado en expiación; que vea todo el mundo lo que acabo de hacer, que acepten esta sangre que derramada fue.