Cantad loores a Cristo, pues él vino para salvarnos; cantad de su encarnación y exaltación en los cielos. Rico en misericordia
su trono de gracia será, para que hombres perdidos no tengan que desesperar.
Muerto por nuestros pecados, juicio de Dios soportó, contado fue con perversos el infinito Jesús. Dóblese toda rodilla, alabadle y adorad al que murió y volvió a vivir; nuestro Dios es la eternidad.
2
Hasta Belén de Judea
el Señor Jesús descendía; vida de pobreza
y prueba manifestó su justicia. Hasta la cruz del calvario fue el Hijo de Dios a sufrir, muerte de tanto valor que al mundo pudo redimir.
3
Cantad, loores a Cristo
ya coronado en la gloria; cantad el corazón
lleno de gratitud por su victoria. Fieles testigos de Cristo
es nuestra preciosa porción, demos a Cristo la honra