me hagas humilde de corazón, y sé que tú me escuchas
y no desprecias esta oración, yo quiero amarte siempre
y estar contigo en la mansión, ¡Oh, Padre! yo te pido misericordia, dame perdón.
Después de la tormenta viene la calma viene la paz,
si a Cristo de rodillas
tú se la pides, él te la da;
no importa que legiones
del enemigo te hagan sufrir,
al nombre de mi Cristo, Sagrado nombre tendrá que huir.
2
A ti Jesús bendito,
Rey de los reyes, mi grande amor; a ti mi Dios te pido tengas piedad de éste pecador,
no quiero que sea en vano,
lo que sufriste por mí en la cruz; guíame al buen camino,
yo quiero siempre mirar tu luz.
3
Sé bien que te he ofendido, y no merezco tu protección; bendito, a ti te ruego, mírame Padre con compasión. Jesús divino y santo, tiende tu manto sobre mí,