Día en día Cristo está conmigo, me consuela en medio del dolor; me demuestra que es mi buen amigo y me quita dudas y temor. Sobrepasa todo entendimiento la perfecta paz del Salvador; él me guarda y me da sustento, busca siempre lo que es mejor.
2
Día en día Cristo me acompaña y me brinda dulce comunión; nada me entristece ni me daña, siempre gozo de su protección. Sin medida es el amor supremo de mi bondadoso y fiel Pastor; a su lado no sufro ni temo, poderoso es mi buen Señor.
3
Oh, Señor, ayúdame este día
a vivir de tal manera aquí, que tu nombre sea glorificado, pues anhelo honrarte sólo a ti. Con la diestra de tu gran justicia me sustentas en la turbación; tus promesas serán mi delicia, siempre en ellas hay consolación.