Eres tú principio y fin, eres potencia y majestad. Dios, tu voz se hace oir, cuando cruzando estás el infinito
la tierra se estremece, y a tu poder se mece toda la inmensidad.
Sin ti, no hubiera flores hermosas y exquisitas; sin ti, todo sería inmensa soledad. Caminas sobre astros, tu obra es cuanto existe, el cielo y las estrellas y el majestuoso mar.
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Tú que guías a las nubes que zurean los espacios en el confín.
Y que cuelgan de tus dedos planetas y estrellas mil. El mar es cual tu obra, en él puedes andar con paso firme;