Las Sagradas Escrituras son el buen aventador; las que guardan bien el trigo en el alfolí de Dios. También la Iglesia de Cristo, la que guarda el pan de vida y el agua de salud.
Vamos al alfolí de Dios, cantemos ¡Aleluya!
que el viento está soplando, y el trigo se está apartando; vamos al alfolí de Dios, que el viento está soplando y hay preparado banquete, para los que van entrando. Sopla, viento, sopla más
y el trigo apartarás; sopla viento, sopla más
y la paja volará.
2
Si alguno oyere del Padre, viene al Alfolí de Dios; Cristo le da de comer. Como me está dando a mí; si hambre tienes de justicia, oye palabra de Dios; serás bienaventurado,
y harto de consolación.
3
El Espíritu te llama,
y la Esposa te convida, diciéndote que de balde bebas agua de la vida.
Y si arrepentido vienes, por la puerta tú entrarás, y en el nombre de Jesucristo bautizado tú serás