El Espíritu Santo se está derramando en los corazones, bendiciones del cielo pueden contemplarse cual lluvia temprana; los hermanos predican, hablan de cosas del cielo,
y cantan y lloran;
una fiesta del cielo
es la que ahora vemos,
como el día glorioso del Pentecostés.
2
Si nosotros pedimos
la unción de lo alto, también gozaremos;
el Espíritu Santo llenará nuestras vidas de gozo inefable, bellos dones tendremos,
y de fiesta estaremos, cantando aleluya; sanarán los enfermos,
al ponerles las manos, porque Dios es el mismo ayer y hasta el fin.
3
Cuando Cristo descienda, con grande potencia veremos su gloria; cantarán las estrellas, los valles, los montes, los ríos y los mares, en todo el universo,
la gloria de Cristo
verán nuestros ojos;
que glorioso el día cuando Cristo descienda, pues a todos su hijos, arrebatará