tesoros mil dejé por seguir a Jesús. Los ángeles a mí me esperan al llegar, yo no siento que sea este mundo mi hogar.
Señor, no hay amigo como tú; no hay otro mejor
bajo este cielo azul;
los ángeles a mí
me esperan al llegar,
yo no siento que sea
este mundo mi hogar.
2
Me esperan al llegar, esto muy bien lo sé; mi nombre escrito fue cuando me bauticé. Aunque yo débil soy, yo sé que he de llegar; ya no siento que sea este mundo mi hogar.
3
Ya tengo a mis hermanos, ' en el celeste hogar; me extienden ya la mano, me esperan al llegar. Mi parte debo hacer,