a mi corazón, en tonos delicados de amor y de bondad; constante a mi derecha te siento estar en mí, y quiero en mi alabanza muy cerca estar de ti.
Yo quiero oír el eco divino de tu voz,
tu voz que a los cautivos concede libertad;
yo quiero ahora mismo el dulce murmurar, que diga a mis oídos que no me has de dejar.
2
Consérvame por siempre
en plena santidad,
radiante de alegría
de amor y de bondad, ansiosa el alma mía tu voz escuchará, y estando en tu presencia
tu nombre alabará.
3
Habla Jesús amante, tu voz escucharé, tonos de amor desea sediento el corazón; yo quiero consagrarte mi entero porvenir, pues se que tu reinado muy pronto ha de venir.