¡ Jehová, grande es tu nombre! toda la corte celeste se goza en ti;
tus querubines, tus serafines lucen de gloria cual Sinaí. Dulce canción, de redención, cantan allí ¡tu hermosura
se ve desde allí!
(Díganlo los Santos de Dios! sus promesas célicas son; ¡díganlo sus siervos
en santa y dulce voz! ¡díganlo sus huestes en Sión! que Jehová reinó sobre nos; ¡díganlo los hombres
de todo corazón!
2
Jehová, grande en batalla; ricas diademas y nutrida felicidad son tus medallas para el que halla la senda de tu prosperidad; habitación de comunión reina allí ¡casa celeste de rica bendición!
3
¡Jehová, lirio del valle!
rocío suave y de tierna tranquilidad es tu Palabra para el alma que anhela paz y solemnidad;
tu resplandor, en su furor, brilla de amor
así cual astro en su integridad.
4
¡Jehová, gloria del alma!
tus huellas son de ternura
y compasión,
son tus moradas sitio de calma llena de gracia y de bendición; oh mi Jesús, Padre de luz, quién como tú,
¡tus maravillas son de salvación! Lorenzo E. Salazar