Jesús el Rey de gloria al mundo descendió; tomando forma de siervo, al polvo se humilló;
él vino a los perdidos, a aquel que enfermo está; él es por siempre eterno, el mismo que vendrá.
Sólo por fe en Jesús,
y por gracia salvo podrás tú estar; si en su nombre te bautizas,
en su reino tú entrarás.
2
El sana a los enfermos,
y vista a los ciegos da;
él limpia a los leprosos,
y el muerto vivirá, tan sólo con su Palabra el mundo hablará.
El es por siempre eterno,
el mismo que hoy está.
3
Es Cristo el fundamento de la Iglesia espiritual,
que lleva su doctrina
sin quitarle ni agregar;
de la Iglesia que no duerme, que siempre en vela está; apartada de los vicios y de toda iniquidad.
4
Es grande el misterio
y sin contradicción, que Cristo y Dios son uno, el mismo Rey de Sión; él es desde el principio el mismo que hoy está; él es por siempre eterno, el mismo que vendrá.