Cuando Cristo me halló hundido en el pecado, su mano me extendió y así me ha libertado.
Jesús, gracias te doy por haberme libertado, por haberme sacado de aquella perdición; donde no había paz, sólo llanto y dolor, ahora yo me gozo contigo gran Señor.
2
Lo que antes para mí era ganancia vil,
lo tengo por basura sirviendo a Cristo aquí.
3 Crucificado estoy con Cristo mi Señor, a él sea la honra y gloria por su amor.