Somos un cuerpo en Cristo con diferente don; diáconos y ministros,
y la congregación.
Y si de acuerdo vamos, crece la caridad; solos no nos quedamos, Jehová nos ayudará.
Todos en uno amados, todos en comunión; siendo regocijados, por esta salvación.
2
En este cuerpo se halla esta repartición: unos con sanidades, otros exhortación,
a otros dones de lenguas, otros interpretación,
a otros la profecía,
a otros el doctrinar.
3
Aunque este cuerpo tiene miembros en distinción, empero todos juntos con diferente acción, uno se ayuda al otro para poder obrar, para que uno que otro se pueda evangelizar.
4
Este conjunto en Cristo tiene alimentación, él es el gran Obispo de la congregación; él es el arquitecto que vida al hombre da, luego le llama "hijo", por toda la eternidad
5
Cristo, él es la cabeza, él es el buen Pastor; de él vino la promesa, Cristo el Redentor
de toda esta Iglesia, que sirve con verdad, que ha amado su Palabra y hoy goza de libertad.
6
Somos un solo cuerpo
en el Señor Jesús, conforme al mundo muertos, viviendo en su luz. Somos participantes
de la resurrección,
y entraremos triunfantes, cantándole a Cristo en Sión.