¡Oh, cuánto gozo hay en mi alma, porque Jesús me salvó! cuando en el mundo vagaba
a su redil me llevó. También me dio la promesa del Santo Consolador,
la cual me dio nueva fuerza
y amor en mi corazón.
Gracias a Dios por Cristo Jesús, porque yo ando en la luz; por esa sangre que mi Señor, él derramó en la cruz,
para limpiar al vil pecador, que viene a la luz;
y que con gozo
le sigue a él, llevando su cruz.
2
Cuánto gozo siente el alma, el alma del pecador, cuando viene y se arrepiente, dejando todo error. Luego el Señor al momento le envía el Consolador,
el cual le da fortaleza y amor en el corazón.
3
En él tengo mi esperanza, y muy pronto le voy a ver; si ando en sus ordenanzas, siguiendo las huellas de él; como andan todos sus hijos, los redimidos por él,
los cuales dan alabanzas, y honor a nuestro Señor.