Blancos vestidos bañados de luz, rica diadema de gran resplandor, bella mansión de sublime quietud donde la noche jamás existió; esa ciudad admirable de Dios en que estaremos reunidos con él, todo lo que ha preparado Jesús, es para mí.
Bello ropaje, hermoso hogar, tierra preciosa, dulce cantar, bella corona de estrellas mil, rica mansión de luz do viviré.
2
¡Oh, cuan preciosa es la meditación, de vivir siempre por la eternidad, estando libres de preocupación libres de afanes y gran ansiedad. Tendremos parte en el júbilo aquel en que mil voces alaben a Dios! Padre, permite que no falte yo, es mi oración.
3
Cosas preciosas tendremos que ver
en las regiones
más altas que el sol, cuando abandone
del río la ribera,
y mis tesoros reciba de Dios. Bello país donde no hay que sufrir, dulce refugio de santo calor; bello lugar donde no hay