del lago de la iniquidad, ahora alegre le canto a mi Cristo porque redimido
me encuentro por su salvación.
Bendice alma mía a Jehová en todo tiempo, bendigan todas mis entrañas su grande amor,
él es quien perdona
tus iniquidades,
y sana todas tus dolencias su grande poder.
2
Que dicha se siente en el alma que se halla segura,
en Cristo la Roca eterna de la protección,
no mira a los lados
ni siente amargura, espera callado sus días con firme decisión.
3
Ahora Señor Jesucristo, mi alma te implora por las pobres almas que vagan muy lejos de ti; dales la esperanza que abriga mi alma, que se hallen seguras bajo tu santa redención.