¿qué provecho para mí dará? y si en traje mundanal me visto, ahorrando un tesoro aquí,
y si yo granjeare sus riquezas ¡qué gran pérdida sería a mí! terrenal tesoro pierde el alma, si se pone el corazón ahí.
2
Si tuviere aquí sin fin de bienes, y granjeare fama sin igual,
tú ¡oh mundo vil!
¿qué premio tienes
que iguale a vida inmortal? por gozar placeres sin medida y amigos, tierra y amor, ¿debo yo perder en mi salida de la vida aquí al Salvador?
3
Sin Jesús ¡qué triste vive el alma! ¡cuan vacío el corazón sin él! él, que torna tempestad en calma, y desierto seco en un vergel; sin Jesús hay sólo noche obscura, y la vida es triste en soledad. ¿Qué sería morar en la negrura, y sin él por una eternidad?
4
¡Qué delicia es conocer a Cristo! y vivir guardado por su amor, no hay dolor ni afán
que él no haya visto,
con ternura sana el dolor;
si yo tengo a Cristo por mi amigo, y si estoy confiado en su poder, él promete siempre estar conmigo y lo necesario proveer.