Cuando Jesucristo fue clavado en aquella cruz en el calvario, era para que yo fuera salvo, siendo libre de todo pecado.
Oh, mi Salvador, yo te doy gracias por tu gran bondad
y misericordia;
en mi ser has puesto
una esperanza:
Me has prometido una corona. Cuando sea cumplida tu Palabra, de tus ricas bendiciones gozaré; allí será el fin de mi jornada: ¡Cara a cara en la gloria te veré!
2
Por más dura que sea la prueba sé que tú serás mi fortaleza;
tú irás conmigo por doquiera,
si en verdad soy fiel a mi promesa.
3
No me apartaré de tus caminos antes lucharé para agradarte; caminando como peregrino, no me cansaré de alabarte.
4
Viva y eficaz es tu Palabra,
la cual alimenta toda mi alma; sobre toda cosa que es guardada guárdame en el seno de tu gracia