De los cielos un ángel vendrá, y en los aires su voz se oirá, anunciando que Cristo vendrá, a su pueblo viene a levantar. Ven, desciende, ¡Señor celestial! porque eres en realidad;
te debemos adorar
en espíritu y en verdad.
Te esperamos, ¡oh Señor! que nos vengas a llevar, a tu reino a descansar para siempre en ese hogar. Te esperamos, ¡oh Señor! que nos vengas a llevar; te debemos adorar,
en espíritu y en verdad.
2
¡Qué feliz el momento será! ¡cuántas voces
gloria a Dios darán!
y el que aclame a Jesús vivirá, y en su frente su nombre tendrá, ¿qué deberemos todos hacer? por fe en el Señor confiar.
Te debemos adorar,
en espíritu y en verdad.
3
Oremos al Dios de Israel,
y de Isaac y también de Abraham; para poder llegar hasta allá donde mora el Padre celestial. Con los ojos de toda la fe aguardamos el final.
Te debemos adorar,
en espíritu y en verdad.
4
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!
Se dirá, a una voz diremos sin cesar: ¡Gloria! ¡Gloria! ¡Gloria! ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya a Jehová! ¡Aleluya! ¡Aleluya al Señor! que nos dio seguridad.