Andando yo perdido en tinieblas de error me encontró Jesucristo, yoídeélsuvoz, que amante me decía: deja esa senda impura, acércate a mi lado, yo soy Jesús tu Dios.
Oh mi Jesús, mi Rey, no permitas que olvide los hermosos preceptos de tu divina ley, pues ellos cada día son el faro de mi alma, en ellos tú me envías la paz espiritual.
2
Cómo olvidar el día radiante, esplendoroso, en que con grande gozo tu hermosa voz oí. Que amante me decía: Ven hijo, ven a mí, yo te doy salvación, mi vida di por ti.
3
Señor, yo te suplico me guardes en tu senda hasta el postrero día, amante Salvador; que pueda yo servirte en este mundo incierto; Señor mío, Jesucristo, dame tu bendición.