Una fuente en el desierto fue Jesús mi Salvador, cuando sediento yo andaba en los placeres del mal. \\Sin encontrar a un amigo que me pudiera ayudar//
Bendito Samaritano,
tú me llevaste al mesón, donde atendieron las quejas de mi pobre corazón; donde vendaron mi alma de las heridas del mal, donde bebí el agua fresca de la fuente eterna!.
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Pecador atormentado, mira hoy hacia la cruz, donde te espera el Cordero para darte tu salud.